junio 2019

La disminución del volumen de primas de una parte significativa de los ramos No Vida requiere de una estrategia solida por parte de las aseguradoras para seguir creciendo. El seguro de autos es el caso más paradigmático, en el que confluyen circunstancias, que, siendo específicas del ramo, pueden ser extrapolables en cierta medida a otros ramos y productos: Disminución de la siniestralidad y consiguiente disminución de prima media. Con la entrada en vigor del carnet por puntos en 2006 y la bajada de los accidentes que ha llevado aparejada, nos encontramos que el volumen de primas de este ramo en 2018 es prácticamente el mismo que tenía en 2004, y eso tras recuperarse de la fuerte caída de primas que tuvo en los años de crisis. La incorporación del coche autónomo en los próximos años y el menor riesgo asociado a este provocará una nueva disminución de la primas.Pero no es solo la siniestralidad lo que está amenazando con disminuir los ingresos de las compañías, sino también y de forma mucho más rápida, los cambios en los hábitos  de vida y consumo, especialmente de los más jóvenes que no consideran al coche como un bien tan preciado como en las generaciones anteriores,  y que prefieren disfrutar de la flexibilidad, autonomía y economía que supone usar un vehículo sin necesidad de comprarlo, ni asumir todos los gastos que conlleva, entre ellos el seguro. Sin olvidar, la incertidumbre sobre el futuro modelo energético del transporte que está demorando la decisión de la compra del vehículo. También otros ramos se verán afectados por la disminución de la siniestralidad al generalizarse el uso de dispositivos que controlen y avisen para evitar el siniestro. La sociedad que emerge a raíz de la 4º revolución industrial con nuevas formas de vida, nuevos hábitos y necesidades requiere adentrarse en imaginar como la industria aseguradora puede responder a una necesidad tan básica como es la de ofrecer protección frente a los imprevistos y adversidades de la vida. El sentido que tiene el seguro para la sociedad en realidad no cambia, aunque probablemente si cambie lo que queremos asegurar. ¿Cómo está respondiendo la industria aseguradora frente a las nuevas necesidades? ¿Cuáles son las estrategias a seguir para compensar la disminución de primas de los ramos tradicionales y hacer crecer la tarta aseguradora? Por un lado, responder a los grandes riesgos que están emergiendo desde hace ya algunos años, como son los derivados del cambio climático y la mayor recurrencia y profundidad de fenómenos extremos. La labor del reaseguro, y en nuestro país del Consorcio, es una pieza clave. Por otro lado, están apareciendo nuevos modelos de negocio para responder al nuevo consumidor. Algunos de estos modelos se van perfilando y ya existen dos categorías con variadas experiencias como son los seguros on-demand, y los seguros basados en IoT. La tecnología se encuentra en el corazón de estos modelos, porque la tecnología es el gran detonante del profundo cambio que estamos viviendo, un cambio que no es solo tecnológico, sino social y cultural. La tecnología nos facilita la vida, permite viajar más lejos y más rápido, comunicarnos con aquellos que no están a nuestro lado, tener a golpe de click toda