Responder, recuperarse, prosperar

 

“El mayor peligro en tiempos de incertidumbre no es la incertidumbre en sí misma, sino actuar con un pensamiento de ayer” 

 – Peter F. Drucker

 

 

En el tsunami provocado por la COVID-19, las aseguradoras se han centrado en tres tácticas clave que les permite prepararse para lo que está por llegar: responder, recuperarse y prosperar. Los analistas informan que las pérdidas de ingresos mensuales por la interrupción de la actividad laboral podrían alcanzar los 203.000 millones de dólares.  Así, las aseguradoras que tienen una visión de futuro deben adaptarse rápidamente y tratar de detectar el lado positivo de la oportunidad. 

 

La pandemia ha afectado significativamente a las aseguradoras en general, pero a las aseguradoras de No Vida en particular. Se ha creado una legislación que exige a las compañías de seguros cubrir las pérdidas por la interrupción de la actividad laboral debido a la pandemia, el cierre forzoso de negocios y los confinamientos obligatorios. 

 

El panorama actual trae a la memoria la situación del sector asegurador tras el 11S, cuando algunas empresas pagaron más de un millón de dólares por la cobertura antiterrorismo. Esta vez, las compañías de seguros han reaccionado con rapidez, introduciendo una normativa centrada en las restricciones a las pandemias, los virus, la interrupción de las actividades comerciales/gastos extraordinarios, y el aumento de las franquicias y las retenciones. Sin embargo, ciertas tendencias pueden acelerarse a causa de la crisis: 

 

Digitalización acelerada: El distanciamiento social ya ha impulsado un mayor uso de las tecnologías y los entornos digitales. Es probable que haya más empresas de nueva creación que sean digitales o nativas de la nube, lo que acelerará aún más las tecnologías emergentes. Es necesario mejorar las capacidades digitales para permitir la virtualización de los equipos de trabajo posterior a esta crisis para las aseguradoras y sus clientes. 

 

Mayor virtualización de los equipos de trabajo: Muchas organizaciones ya se han adaptado a trabajar a distancia a través de canales virtuales de comunicación y colaboración, siendo poco probable que se revierta por completo. La COVID-19 también ha impulsado un mayor uso de diferentes modelos empresariales, como la telemedicina y los seguros basados en atención al usuario. La subcontratación y los acuerdos siguen utilizándose cada vez más debido a la adopción generalizada del trabajo en remoto y a la continua presión en para la reducción de costes. 

 

Implicaciones del modelo de negocio: Se da una mayor atención a los gastos, ya que la adopción de lo digital pesa sobre los costes laborales de cada empleado. Las aseguradoras centran sus fuerzas en reducir el tiempo de lanzamiento de productos al mercado, tratando de aumentar la cuota de mercado superando a los competidores con mejores productos, coberturas y precios. Se centran en hacer eficientes los procesos y tecnologías de fondo para permitir agilidad en la gestión de siniestros y flexibilidad de resolución. 

 

Mayor responsabilidad empresarial: La adopción de medidas orientadas a hacer lo correcto en el contexto de la COVID-19 no sólo se aprecia más, sino que también se está convirtiendo en una apuesta segura para los usuarios. El aumento de la actividad entre los consumidores y los empleados podría impulsar un mayor alineamiento con el objetivo de la compañía. 

 

Aparición de nuevos ecosistemas: Es probable que la interrupción de la cadena de valor dé lugar a nuevas asociaciones, lo que puede hacer que las organizaciones inviertan más en el desarrollo de la agilidad para colaborar entre distintos sectores. 

 

Aunque el seguro es un mercado basado en productos básicos, todavía depende de las relaciones humanas cuando se trata de desarrollar programas de seguros de no vida y seguros a largo plazo. Las aseguradoras deben ser ágiles y estar preparadas para nuevos enfoques de garantías, productos y perfiles de riesgo en todas las áreas comerciales. Examinemos algunas de las áreas de negocios que han sido impactadas por la pandemia donde las aseguradorahan tenido que tomar medidas: 

 

Cuatro de cada diez personas en la UE empezaron a trabajar desde casa como resultado de la pandemia, según una encuesta de Eurofound de abril de 2020. Algunas organizaciones han cerrado completamente sus oficinas y han optado por un entorno de trabajo 100% en el hogar particular. Por tanto, los locales y oficinas están ahora vacías o semi ocupadas. ¿Cómo reevalúan las aseguradoras los perfiles de riesgo de las propiedades desocupadas? ¿Siguen siendo relevantes las pólizas actuales o hay que redactar unas completamente nuevas? 

 

Las compañías deben analizar una nueva garantía de responsabilidad civil por accidentes que ocurran mientras un empleado trabaja desde su casa y cómo definir adecuadamente esta garantía. Existen numerosas zonas grises en el trabajo desde casa, por ejemplo, lo que se define como tiempo de trabajo y lo que se define como tiempo personal. Las aseguradoras deben ser flexibles al tener en cuenta estas distinciones. 

 

Los empleados que trabajan desde casa en redes no aseguradas por la ciberseguridad corporativa de su empresa son mucho más vulnerables a los ciberataques. Este es un riesgo que también debe ser tomado en consideración y cubierto. Pero ¿qué pasa si volvemos a la oficina? Las organizaciones están ahora obligadas por ley a proveer entornos de trabajo Covid free”, desinfectados y con todas las medidas de seguridad necesarias. Las empresas que no lo cumplan con estas medidas, pueden enfrentarse a la interrupción de sus actividades, acciones legales e incluso a la obligación de cerrar por completo. Algunas aseguradoras ya están ofreciendo servicios de inspección de limpieza y desinfección de la COVID-19. 

 

¿Pensamos en asumir por completo la oferta de teletrabajo? Algunos propietarios de edificios están reutilizando las propiedades que ya han dejado de estar alquiladas. 

 

Artículo escrito por Hillary GordonContent Manager at Sapiens 

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