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    Mercedes Sánchez. Consultora estratégica de negocio en CALCULO SA Si los últimos 10 años se han caracterizado por la progresiva digitalización de la sociedad desde el momento en el que los dispositivos inteligentes los llevamos con nosotros, los próximos años se van a definir por la convergencia de tecnologías exponenciales cuyo efecto multiplicador y acelerador provocará cambios, quizá insospechados, en la sociedad, en los consumidores y en todas las industrias. Las plataformas digitales que ha transformado sectores como el entretenimiento, los viajes o el alojamiento, basan su éxito en aprovechar inteligentemente toda la información que como clientes vamos dejando en páginas Web, Redes sociales y otros medios, para proponer soluciones sencillas, apropiadas y adaptadas a cada persona. Y nos hemos acostumbrado a ello. Si queremos ver una película o una serie, nada más fácil que la recomendación que para mí hace Netflix. Si queremos comprar una aspiradora, nada más fácil que entrar en Amazon y sumergirnos en un espacio de personalización, comodidad y rapidez. Dentro de todas las tecnologías emergentes (AI, Big Data, Blockchain, IoT), es probablemente la IA la tecnología que tendrá un mayor impacto, la que vertebra a todas las demás. Es la tecnología que nos permite extraer conocimiento con su gran capacidad para modelar, predecir y automatizar a partir de la información que se recoge en distintos medios. Las compañías aseguradoras tenemos muchos datos. Datos del propio cliente, de los bienes que asegura, pero también, de que productos para los que ha solicitado un presupuesto y que no ha contratado, de los hijos que tiene o si va al médico con frecuencia. Información estructurada y ordenada en nuestras bases de datos, pero también información no estructurada y recogida en comentarios, emails, llamadas de teléfono, encuestas y otras múltiples fuentes externas que podemos utilizar. Además, no solo tenemos datos, sino que estamos acostumbrados a trabajar con ellos y sacar información precisa y valiosa para predecir el riesgo. Siendo esto así, y en un sector donde el producto es, en una parte importante, el servicio, tal riqueza de información debe de llevarnos a aprovechar las múltiples posibilidades de desarrollo que se nos presentan, alimentando una relación más fluida y personal con nuestros clientes y ofreciendo productos adecuados, para afrontar los cambios y retos del futuro. Ahora bien, ¿cuáles son los retos a los que se enfrenta la industria aseguradora? El reto fundamental, aunque no el único, viene motivado por los cambios en las expectativas del cliente. El cliente espera que le “recomendemos” productos que estén pensados para él, más personalizados y que tengan en cuenta su estilo de vida, junto con productos más flexibles, en los que es el cliente el que activa las coberturas de su seguro cuando lo necesite. Los productos basados en Iot y los productos on-demand son nuevas formas de aseguramiento que han llegado para quedarse. Pero no solo es el producto el que se está transformando, también el servicio. La gestión del siniestro está ganando en agilidad e inmediatez y una compañía como Lemonade nacida en 2015 y que ya cuenta